Al acabar, me miró y me dijo: "¿Alguna pregunta?". Yo le contesté que tenía cuarenta y dos. Que eran las que me había dado tiempo a apuntar. Aquel día me contestó las cuarenta y dos, pero surgieron veintiocho más. Cuanto más me explicaba más dudas tenía, pero cuantas más resolvía más en paz me quedaba. Era un círculo donde tanto él como yo salíamos ganando.
Nunca he dudado que tener información es básico para todo en la vida. No puedes luchar (...) si no sabes contra qué te enfrentas. Primero, conocer al contrincante; seguidamente investigarlo, y finalmente luchar.
Creo que lo mejor de aquella época, fue que siempre me dieron las respuestas. Las respuestas curan, las respuestas ayudan. Hacerte preguntas equivale a sentirte vivo. Que te den las respuestas demuestra que tienen confianza en que sabrás qué hacer con esa información.
No hay comentarios:
Publicar un comentario