"Conseguirás lo que quieres cuando dejes de inventar excusas sobre por qué no lo tienes"

domingo, 16 de diciembre de 2012

Nunca es tarde

No sé, no sé por qué de repente una noche llegas, te metes en mis sueños y me abrazas. Tampoco sé por qué las veces que sueño contigo siempre hay un abrazo, pero me encanta.

Me gusta pensar que eres de verdad tú el que mientras duermo entras en mi mente y haces que sueñe contigo. Ya ves tú qué tontería...

Quiero creer que si el abrazo es tan real es porque has bajado tú a dármelo, sólo quiero recuperar todos los abrazos que no te dí.

Hay tantas cosas que nunca te dije en vida...


jueves, 13 de diciembre de 2012

¿El amor lo más grande del mundo?

Más de una vez he debatido con amigos o conocidos sobre el amor. Mi postura es siempre la misma: está ya tan comercializado, utilizado o hablado que me parece un sentimiento poco "puro", a pesar de lo que piensa la mayoría del mundo.

Será por mi experiencia, pero yo no veo pureza en el amor. Sí la veo en el cariño, la confianza, la ayuda, el compañerismo, ... ¿pero en el amor? No. Podéis llamarme radical...

Quizás tan sólo sea una cuestión terminológica y a lo que el mundo llama "amor" yo lo llamo de otra forma, no sé.

Lo que está claro es que nos vendieron príncipes azules, princesas encantadas, chulos de barrio enamoradizos o ejecutivas cañón sensiblonas. La gente busca esas historias de película y así es como se cargaron el concepto.

No me digas que soy el amor de tu vida, dime simplemente que compartirás el viaje conmigo.

viernes, 7 de diciembre de 2012

martes, 27 de noviembre de 2012

Todo ventajas


¿Que por qué creo firmemente en los beneficios de los animales? Porque son ventajas tan palpables que casi puedes cogerlas con las manos. Porque es innegable que la conexión con un animal es totalmente diferente a la conexión entre humanos


He vivido el alivio de salir a pasear con mi perro cuando estaba al borde del colapso; esa tranquilidad de saber que si lloraba nadie me iba a preguntar, simplemente no se iba a separar de mi regazo.


He llorado al ver cómo una niña del público en un show de delfines se montaba en una barca y sonreía ojoplática cuando se le acercaban los delfines.

He visto cómo mis abuelos se reconciliaban gracias al cuidado de los perros. Veo sus sonrisas cuando recuerdan a todos los perros que han tenido. Todos los domingos de verano me río al ver cómo mi abuela poco a poco va dejando entrar a Lin a la cocina y le mira como si fueran cómplices; y cómo mi madre, lejos de querer un animal en casa, se pasa la mañana acariciándo cabecitas peludas y hablando con tono agudo, como si se tratara de bebés.

He observado a una niña regular sus comportamientos dependiendo del animal con el que tratara, la he visto reducir su velocidad al correr para ir a la par del veterano de la manada o hacer trastadas al animal más manso de todos sabiendo a quién puede y no puede molestar.


Y si no me creéis... 




lunes, 26 de noviembre de 2012

Miliki

Hace unos días Miliki se fue en un barquito de cáscara de nuez, adornado con velas de papel. Se hizo a la mar para lejos llevar gotitas duradas de miel.
Puede que esté con Susanita y su ratón, con Don Pepito y Don José, con la Gallina Turuleca o con alguno de todos los niños que hizo sonreír a lo largo de su carrera. Sea como sea, seguro que anda quejándose de cómo le pica la nariz porque uno de los tres pelos que tiene su barba ya está haciendo de las suyas.
Hasta siempre, Miliki. El cuento no acaba aquí porque... 


... había una vez un circo

domingo, 18 de noviembre de 2012

Jugando a ser mayor

Me he pasado la vida deseando ser unos años mayor de lo que era.

Cuando tenía 11 años quería tener 13 para ir al instituto y ser de los mayores.

Con 13 quería tener 16 para tener más libertad y poder salir más, sin dar demasiadas explicaciones de con quién iba o dejaba de ir.

Con 15 deseaba tener una historia de amor de película, que no llegaría hasta los 17.
A los 16, cuando ya mi horario de salir se amplió, lo que deseaba era tener 18 años para poder entrar a los bares sin problema, ser voluntaria en una ONG, conducir, viajar con mis amigos,...

Cuando el deseo del amor ideal se cumplió a los 17, lo que quería era tener más edad para poder ser más independientes juntos.

Llegaron los 18, pude entrar a los bares, aprendí a conducir, me fui de viaje,... pero no podía esperar a empezar la universidad y vivir esa época tan impresionante de la que hablaba todo el mundo.

Esa época llegó, y por fortuna aún sigue actualmente. La disfruté y la sigo disfrutando. Coincido con todos aquellos que decían que era la mejor época de estudiante. Sin embargo, no me conformo con estudiar, necesito trabajar, aprender con ello y formarme. Algo que, por suerte, puedo compaginar.

A mis 20 años lo que quiero ahora es mi casa, mi refugio, mi vida asentada, mi perro, mi lado del sofá, mi chico, mis manías de convivencia. En definitiva, algo propio de edades más avanzadas, como siempre.

Y no hace mucho me dí cuenta de que llevo toda la vida deseando ser mayor para poder hacer otras cosas pero en realidad lo que necesito es volver atrás, a los 2 años cuando todo era perfecto, cuando todos estábamos juntos y yo era una esponja andante que asimilaba todo lo que le llegaba.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Dulce y tierna infancia

Llevaba su peluche en una bolsa de deporte. Ella y sólo ella podía llevar la bolsa. De ésta asomaba la cabecita de Canela, compañera de juegos, aventuras y sueños. Se iba de vacaciones y viajaba con ella.

Su amiga inseparable, la hermana que nunca tuvo, la mascota que siempre soñó.