Hace unos días Miliki se fue en un barquito de cáscara de nuez, adornado con velas de papel. Se hizo a la mar para lejos llevar gotitas duradas de miel.
Puede que esté con Susanita y su ratón, con Don Pepito y Don José, con la Gallina Turuleca o con alguno de todos los niños que hizo sonreír a lo largo de su carrera. Sea como sea, seguro que anda quejándose de cómo le pica la nariz porque uno de los tres pelos que tiene su barba ya está haciendo de las suyas.
Hasta siempre, Miliki. El cuento no acaba aquí porque...
... había una vez un circo
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