Llevaba su peluche en una bolsa de deporte. Ella y sólo ella podía llevar la bolsa. De ésta asomaba la cabecita de Canela, compañera de juegos, aventuras y sueños. Se iba de vacaciones y viajaba con ella.
Su amiga inseparable, la hermana que nunca tuvo, la mascota que siempre soñó.

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