La habitación ya no huele a semen y a felicidad, ya no cabía el mar dentro de tu cama, ahora de noche el silencio nos mata de ruido.
La vida a veces escuece como un disco de Damien Rice, queda el recuerdo de tu cara en la almohada pero un tsunami se llevo aquellos que fuimos para siempre.
Los hijos que no tendremos, hoy volvieron a protestar. En el amor siempre hay uno que quiere al otro mucho más. Cómo se puede ser fuerte sin saber bien lo que es llorar.
Nada quema más que el fuego cuando se acaba de apagar.
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