Ya no queda mucho que yo pueda darte, nuestro tiempo compartido se acabó.
Sólo quiero regalarte estas alas, un abrazo, un beso y un adiós.
Volarás, volarás, volarás... por el cielo infinito volarás. Todo lo que aprendiste siempre debes recordar y no olvides que tu nido queda aquí.
Volaré, volaré, volaré... por el cielo infinito volaré. Tengo tiempo, tengo alas, tengo fuerza y tengo ganas, y, por eso, volaré.
Ahora sí, llegó el momento, sube a la rama más alta que encuentres. Mira el cielo, es todo tuyo. Cuando abras tus alas sabrás que ya puedes volar. Y recuerda siempre, si algún día te sorprende la tormenta vuelve al nido, te estaré esperando.
San Román 2012
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