Porque mi sueño es ser maestra y que mi labor llegue a TODOS los niños, sin distinción de ningún tipo. Porque sueño con que la educación sea imparcial, una herramienta con la que ir formando un pensamiento crítico y propio de cada uno.
Porque creo en que las cosas pueden cambiarse, no me valen excusas, no me sirven los tópicos "siempre ha sido así", "cuando lleves 20 años dando clase, lo entenderás". No, no me sirven esos argumentos. Un maestro de verdad en el día de su jubilación tiene la energía del primer día. Y creo en ello, porque sí, porque he visto la alegría y la tristeza en los ojos de mis maestros al despedirse de sus alumnos, porque veo la ilusión de mis compañeras por terminar la carrera y empezar a dar clase, porque cuando entras a un colegio... te llega su olor, su energía, su alegría.
Porque voto por los pasillos decorados con proyectos de los alumnos, y no por los terrenos con instalaciones lujosas. Porque doy más importancia a las experiencias enriquecedoras que a las fichas de matemáticas o las cartillas de Lamela.
Porque cuando un niño sonríe, el mundo es un lugar mejor. Porque no hay nada más bonito que el descubrimiento de un pequeño explorador en el campo del conocimiento. Porque no estoy dispuesta a perder nada de esto, por los errores de cuatro personajes avariciosos.
Porque la escuela necesita de la sociedad y la sociedad necesita de la escuela.
Por todo esto... yo, escuela pública.
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